LA PEDAGOGÍA DE LOS DDHH:
LOS DESAFÍOS DE LA PRÁCTICA

Gran parte de la reflexión sobre EDH ha derivado en la puesta en práctica de diversas políticas o iniciativas que deben enfrentar el desafío de educar en, por medio y para los derechos humanos. Las estrategias específicas de las iniciativas de educación en derechos humanos dependerán del contexto en que se realicen, la intencionalidad de los educadores y las particularidades de los educandos. Por ejemplo, el desarrollo de un proyecto educativo con enfoque de derechos en un Jardín Infantil deberá atender desafíos distintos que el desarrollo de una unidad pedagógica sobre Derechos Humanos en IV Medio, pese a que ambos casos se inscriben en el sistema de educación pública. Lo mismo ocurriría con iniciativas desarrollado en una junta de vecinos, una asamblea ciudadana, un taller de educación popular, al interior de una cárcel, en una biblioteca comunitaria, una institución pública o una empresa privada.

 

Pese a esta enorme diversidad, es posible reconocer algunos consensos básicos sobre la educación en derechos humanos.  La Declaración de educación y formación en materia de derechos humanos de 2012 ha presentado algunas recomendaciones generales respecto a las metodologías necesarias para el desarrollo de prácticas educativas coherentes, entre las que destacan:

 

• Usar lenguajes adecuados a las personas y grupos específicos a quienes se dirigen

• Considerar las diversas circunstancias económicas, sociales y culturales de los grupos con quienes se trabaja para desarrollar prácticas inclusivas

• Aprovechar las nuevas tecnologías de la información y los medios de comunicación

• Utilizar las artes como medio de sensibilización y formación en derechos humanos

 

El connotado educador Abraham Magendzo ha destacado que los derechos humanos no deben ser considerados únicamente como un saber técnico centrado en la memorización de normas y las leyes, sino como un saber para la emancipación de la sociedad. Desde la perspectiva de este autor, los derechos humanos son una herramienta para la transformación de la sociedad, de modo que la irracionalidad y la injusticia sean modificadas desde la acción cotidiana. Para ello, es necesario, en primer lugar, que las personas sean comprendidas como sujetos de derecho, es decir, no meros destinatarios de los derechos humanos, sino como personas que poseen derechos que son exigibles al Estado, pero también son desarrollados desde las prácticas cotidianas:

 

“El conocimiento de los Derechos Humanos convierte al sujeto en una persona capaz de hacer exigencias para hacer vigente los Derechos Humanos y para estar en permanente vigilancia frente a la violación de derechos. Además, un sujeto de derecho tiene un conocimiento básico de las instituciones, en especial las de su comunidad, que están llamadas a proteger sus derechos y a las cuales puede acudir en caso que sus derechos han sido atropellados. Conocer los cuerpos normativos y las instituciones ligadas a la protección de los derechos” [46]

 

 

Existe un consenso respecto a que, para generar un compromiso cotidiano con los derechos humanos que lleve a las personas a defenderlos y promoverlos, es necesario desarrollar metodologías participativas, no como destinatarios que van a aprender sobre derechos humanos, sino como poseedores de una base de saberes propia que los sitúe como miembros activos de las iniciativas de EDH. Esta base de conocimientos no se refiere necesariamente a normativa, legislación ni instituciones de DDHH, sino a la manera en cómo estos se viven o no se viven en la sociedad. El enfoque participativo propone que es a partir de esta experiencia que las personas y las comunidades pueden construir aprendizajes significativos, al vincular su realidad específica conocida en base a la experiencia, con los nuevos saberes aportados por la EDH. En este proceso, el diálogo entre pares, el debate de diversos puntos de vista, la discusión de casos controversiales y el reconocimiento de la legitimidad de los saberes comunitarios y de los diversos sujetos, permitirá, retomando la propuesta de Magendzo, la construcción de conocimiento que permita transformar la sociedad.

46)  Abraham Magendzo. (2001). La pedagogía de los derechos humanos. Manuscrito, p. 9.